¿Una de las mejores series de la historia?
Sin duda, la serie entre Chicago Bulls y Boston Celtics es una de las mejores de la historia. O la mejor. Pensadlo un momento. Intentar rebuscar en vuestra memoria unas series de playoffs más igualadas, más competidas. Estoy seguro que no la vais a encontrar. De los seis partidos, cinco se han decidido en la última jugada. Llevamos la increíble cifra de SIETE prórrogas en la serie. Sí, eso es un record. Nunca en la historia de la NBA una serie tuvo tantas prórrogas. Es más, ningún equipo de la NBA ha jugado tantas prórrogas en todos los playoffs jamás. Y aún les queda un partido para seguir haciendo historia.
Porque por increíble que parezca, estos jóvenes Bulls le están plantando cara a los actuales campeones. La serie acabará el próximo sábado en Boston, tras seis partidos llenos de emoción, canastas imposibles, peleas, faltas flagrantes, polémicas, fallos estrepitosos, grandes actuaciones y mucha mucha brega.
Y la mejor muestra, el sexto partido jugado anoche. Tras cuatro horas de juego, tras tres prórrogas, los Bulls se alzaban con una impresionante victoria por 127 a 128. Un partido que me dejó tan exhausto y a la vez, tan al borde de un ataque nervioso, que no me he podido dormir hasta las 8 de la mañana. Y con una prueba más de por qué me encanta este deporte. Y eso que no todo fue buen baloncesto. Ni mucho menos. Valga como muestra ese momento en el tercer cuarto en el que los Bulls se iban 12 arriba, y acto seguido los Celtics endosaban un parcial de 23-3 para ponerse 8 por delante a falta de 3:38. Y aún así, hubo prórroga.
Pero el encuentro tuvo tantos altibajos, tanta emoción, tantos momentos claves que me veo incapaz de hacer un repaso pormenorizado. Eso sí, permitirme que comente un par de nombres propios.
Derrick Rose: El rookie del año, el nuevo ídolo de la ciudad del viento, el futuro de un equipo histórico. Mucho peso recae sobre los hombres de este chaval que sorprendió al mundo con una actuación brillante en el primer partido. Actuación que probablemente le ha pesado en los siguientes, en los que perdió muchos balones y tuvo malos porcentajes. Anoche, pese a que los números son buenos (28p con 12 de 25), 8r y 7a), estos no dejan ver la importancia que tuvo. Sobre todo en defensa. Por primera vez pudo con Rondo y lo dejó más que claro con ese tapón estratosférico al final del partido. Tiene más futuro que presente, y ese presente, es tremendo. Sí, estoy babeando, qué pasa.
Ray Allen: esto… wow. Pero que bueeeeno. Una de las actuaciones más brillantes que he tenido la suerte de presenciar en unos playoffs. Acabó con 51 puntos, algo que jamás consiguió Larry Bird en unos playoffs, con 18 de 32 y un total de nueve triples. Y no solo es brillante por la efectividad, sino por la belleza de sus acciones. Como sale de los bloqueos, como ejecuta el tiro, esa mecánica tan rápida y perfecta… nothing but net. Precioso de ver, incluso cuando está machacando a tu equipo.
Rajon Rondo y Brad Miller: O el bueno y el malo. El malo y el bueno. Protagonistas de la polémica jugada que decidió el quinto partido. Rondo, con la lección de su entrenador bien aprendida, evitó la canasta de Miller propinándole un buen golpe en la cara. Debió ser flagrante y no lo fue. Miller, falló los tiros libres, y Boston se hizo con el quinto partido. Fast forward al final del primer cuarto del sexto partido. Rondo, quizá a sabiendas que, tras la polémica de los últimos días, a la mínima le iban a hacer pagar por el partido anterior, aprovechó un momento intrascendente para coger a Hinrich por el brazo y empotrarlo contra la mesa de árbitros. Tal cual. Por supuesto falta flagrante y, por la reacción, técnica al bueno de Kirk. En el momento me puse como una furia porque no le expulsaran. Ahora, si como creo fue algo premeditado, no puedo más que decir “Chapeau Doc, eres un crack, pero no me gustan tus maneras”.
Por su parte Brad Miller tuvo el partido de la redención. No solo porque ayudó muchísimo al equipo en ataque, sino porque se hartó a meter tiros libres en los últimos minutos de las prórrogas. Los mismos que falló en el quinto, esta vez entraron y significaron una victoria importantísima para su equipo.
Joakim Noah: Hay más jugadores que se merecen ser destacados, como Glen Davis, Salmons o Hinrich. Pero me apetece hablar de este jugador caótico, antiestético en sus movimientos que con su lucha y su espíritu está haciendo una serie magnífica. La jugada en la que le roba la bola a Pierce, le gana en velocidad botando, acaba con un mate saltando desde su casa y encima, le saca la sexta falta es impresionante. Solo por eso se merecía un hueco en este blog.
Estoy deseando que llegue el sábado. Soy como un drogadicto sin su dosis. Y me jode que el próximo sea el último partido porque estoy disfrutando cada minuto. Supongo que no será igualado, que Boston demostrará que es mejor equipo y ganará, relativamente fácil. Pero aún así, estaré orgulloso de estos Bulls. Y contento por haber visto una de las mejores eliminatorias de la historia de los playoffs. O la mejor.









Joder, K… la próxima vez contente…
Llevo media hora leyendo y todavía no he terminado el post.
Impresionante post, me ha encantado…además después de comerme ayer el 7º partido, que no fué espectacular pero si lleno de intensidad y nervios.
Mi opinión habiendo visto este partido únicamente (y un rato del primero) es que los árbitros le han concedido mucha manga ancha a Boston o bien que los Bulls no han sabido ensanchar la suya. Anoche los brazos de los Celtics eran hachas y los de los Bulls eran abanicos…De todas formas me gustaron los Bulls, una pena que no ganaran…
Grandísimo Karel, me parece un post buenísimo tío.
Es una pena que el arbitraje no haya estado a la altura (por lo que leo aquí, lo que me cuenta el George y lo que vi en el primer partido). Creo que la NBA no debería permitirse estos arbitrajes. Desvirtúa a la mejor Liga del mundo, y eso me pone triste.
Gracias. Para que conste, no creo que los Bulls hayan perdido por los árbitros (y sé que no es lo que estáis diciendo, pero quería acalarar mi postura). Han sido muy permisivos en general, algo que beneficia a un equipo más veterano, más físico como es Botson.
Lo que sí se ha notado son arbitrajes más caseros en Boston, algo que en el United Center no pasaba. Pero no deja de ser normal: hay tres poster boys en Boston y solo uno en Chicago. Y uno de los de Boston vende hasta de traje y en el banquillo.
Como decía Aaron Gray, que es un cachondo, “la batalla del banquillo animando la hemos ganado nosotros de calle, si no fuera porque a KG le queda tan bien el traje…”
Qué grande Aaron Gray, jajaja.